sábado, 19 de mayo de 2012
EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA Y DE CALIDAD
viernes, 4 de mayo de 2012
Declaración de CC OO y UGT sobre la celebración, en Barcelona, de la Cumbre del Banco Central Europeo
lunes, 23 de abril de 2012
LA INDIGNACIÓN DE LA UNIVERSIDAD
viernes, 13 de abril de 2012
UN RIDÍCULO PATRIOTISMO
Escuchar lo que los medios de persuasión llaman noticias es cada día llevarse un disgusto en España, y en importante medida en casi toda Europa, pero lo que cuentan estos medios sobre el “conflicto” entre España y Argentina por causa de unos rumores sobre una posible nacionalización de la empresa YPF controlada en su mayoría por la española REPSOL, ya raya el absurdo y es un insulto a la inteligencia de l@s ciudadan@s. Si es cierto lo que dicen los medios, las gruesas declaraciones de ministros del gobierno del PP y de otros altos cargos son un despropósito. Son declaraciones más bien propias de tabernas entre parroquianos ya muy avinados o pasados por aguardiente, que se alejan de aquellas regidas por la prudencia que deberían ser las propias de los gestores de la cosa pública. El hecho de que este tipo de declaraciones y actitudes también se den en muchos otros países no exime del rotundo rechazo. Cuando se irrumpe en los medios de esta manera cabe pensar si no es fruto de un cálculo para desviar la atención de otros asuntos que realmente afectan a la mayoría de la población. Esto lleva una segunda cuestión cual es el disparate de identificar el interés común con el interés de una singular empresa, por muy grande que esta sea. Cuando un Gobierno se pone al servicio del interés privado está procediendo a degradar lo público para confundirlo con el interés de unos pocos. Esto no quiere decir que los Gobiernos deban desentenderse de la suerte de sus representados (en este caso los accionistas de Repsol y otros grupos de interés) pero dentro de la mesura y el respeto a puntos de vista de otras partes implicadas.
Ese respeto a otro punto de vista lleva a una consideración sobre el fondo del asunto. Parece que solo enunciar la palabra nacionalizar es hoy incurrir en anatema. Y sin embargo el periodo en el que se dio el gran salto en Europa para dejar atrás injusticias y pobreza de mucha de su población, los “años dorados” posteriores a la segunda guerra mundial en los que el crecimiento económico fue de la mano de una mayor redistribución de rentas y mayores avances en igualdad y en democracia, se hizo con una política muy intensa de nacionalizaciones, de fortalecimiento del sector público. La ofensiva neoliberal que se inició a finales de los años 70 se ha llevado por delante todo aquello y ahora la situación es la que es. No parece que sea un disparate el control por el poder público de todo aquello que condiciona de manera determinante la vida de los ciudadanos como la energía, las comunicaciones, el sistema financiero, la educación, la atención de la salud o la garantía de la subsistencia frente a los estados de necesidad. En todos esos supuestos y en otros más, la desigualdad entre el que ofrece la prestación y el que la necesita es tan grande que no es posible un acuerdo justo y por eso es bastante razonable que ciertos bienes deban estar fuera del comercio. Tal vez por este lado haya que buscar las razones de la virulencia de los medios de persuasión dominados por capitales oligárquicos. En todo este desdichado asunto es particularmente deplorable la llamada a las bajas pasiones que el patriotismo de pacotilla puede despertar entre partes implicadas. Oponerse a ese chabacano patriotismo es colocarse a un paso de ser reo de un delito de traición, pero afortunadamente en este caso no habría espacio suficiente por muy ancha que sea Castilla y mucho más
Joaquín Aparicio Tovar
viernes, 30 de marzo de 2012
EL GOBIERNO DEL PP DESLEGITIMADO POR LA HUELGA

Días antes de la impresionante huelga general y las movilizaciones de ayer, el Ministro de Economía (ex Lehman Brothers) dijo que en el siglo XXI la huelga no tenía sentido. Desde luego es poco original. Eso mismo lleva diciendo desde siempre la oligarquía. Hay una gran inconsecuencia en esa afirmación porque tanto se teme a la huelga como cómo para utilizar la represión. En el pasado y en actualidad. Si fuera inocua no se utilizarían tantos medios para satanizarla. Volvemos a los viejos tiempos: hacer huelga no es gozar de un derecho fundamental, sino un asunto de orden público. Por eso el Gobierno ha vuelto a residenciar en el Ministerio del Interior el tratamiento de la huelga y ha vuelto a poner al servicio de los empresarios las fuerzas de policía (pagadas con los recursos de todos) para proteger sus intereses. El estado de agitación de los policías en las calles recordaba el pasado franquista.
Los sindicatos, tras la durísima campaña mediática con intención de desprestigiarlos que no va a cesar, han demostrado con hechos su vinculación profunda con los trabajadores y con amplias capas sociales. Nadie en España tiene la fuerza de movilizar para la acción a tanta gente en todos los lugares del territorio.
La arrogancia del PP al convocar sesiones plenarias de diversos órganos de representación, como ayuntamientos, parlamentos de comunidades autónomas o el Congreso de las Diputados en pleno día de huelga, se ha vuelto en su contra, como ocurrió en Albacete, en donde durante la gran concentración que se celebraba en una céntrica plaza corrió como reguero de pólvora ardiendo la noticia de que en el pleno del ayuntamiento, convocado por su alcaldesa del PP, se estaban anunciando despidos, cierres de guarderías infantiles y privatizaciones o cierres de servicios. Toda una provocación. Cuando espontáneamente miles de personas se dirigieron a la casa consistorial de forma pacífica para mostrar su rechazo, los policías nacionales golpearon sin piedad a jóvenes, maduros y ancianos sin distinción de sexo, como muestra la foto y el video en youtube que más abajo se indica (1). Pero se cuidaron mucho de no atacar a un grupo de bomberos, que también llevaban casco protector, allí concentrados con los manifestantes. Algunas ciudadanas, con palabras algo gruesas que no se reproducen aquí, venían a decir que esos policías no tenían coraje para enfrentarse a los bomberos. Ténganlo o no esos comportamientos son inaceptables en democracia.
En la esfera de Parapanda, a pesar de la urgencia, ya se han hecho profundas reflexiones sobre la huelga que es muy aconsejable consultar en los blogs hermanos “Metiendo Bulla”, “Según Antonio Baylos” y “Ciudad Nativa”.
miércoles, 28 de marzo de 2012
EL ESQUIROL, SEGÚN JACK LONDON

Los tres individuos delante de las fuerzas de la policía son tres esquiroles que van por una calle del pueblo Garw Valley del sur de Gales durante una huelga de mineros del carbón en
Después de que Dios hubo acabado la serpiente de cascabel, el sapo y el vampiro, tenía una horrible sustancia que le sobraba con la que hizo al esquirol.
Un esquirol es un animal de dos patas con un alma de sacacorchos, un cerebro anegado, una columna vertebral mezcla de gelatina y cola. Donde otros tienen un corazón, el lleva un tumor de podridos principios. Cuando un esquirol camina por la calle, los hombres vuelven sus espaldas, los ángeles lloran en el cielo y el diablo cierra las puertas del infierno para dejarlo fuera.
Ningún hombre tiene el derecho a esquirolear mientras haya una charca de agua en la que hundir su pellejo, o una cuerda lo bastante larga con la que colgar su cuerpo. Judas Iscariote fue ungentleman comparado con un esquirol, porque después de traicionar a su Maestro tuvo el suficiente coraje como para ahorcarse. El esquirol no lo tiene.
Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Judas Iscariote vendió a su salvador por 30 monedas de plata. Benedict Arnold vendió a su país por la promesa de una comisión en el ejército británico. El moderno rompehuelgas vende su primogenitura, su país, su esposa, sus hijos y sus compañeros por una vacía promesa de su empresario.
Esaú fue un traidor a sí mismo; Judas Iscariote fue un traidor a su Dios; Benedict Arnold fue un traidor a su país. Un rompehuelgas es un traidor a su Dios, su país, su esposa, su familia y su clase. Un auténtico hombre nunca será un esquirol.
domingo, 25 de marzo de 2012
TENEMOS QUE IR A LA HUELGA
Ayer, 24 de marzo tuvo lugar en el Ateneo de Madrid, bajo la cómplice mirada de retratos de próceres como el Duque de Rivas, un acto en el que la el mundo de la cultura y
Tenemos que ir a la huelga porque queremos trabajar. Porque estamos cansados de trabajar por nada. Indignamente. Porque el trabajo no es tanto un derecho como una actividad inmanente a la naturaleza humana. Tenemos que ir a la huelga porque nosotros no tributamos en Andorra ni en Mónaco, pagamos la luz, el agua y el gas, no tenemos casa o nos echan de la que teníamos, porque no guardamos nuestros ahorros en un banco de Luxemburgo. Porque queremos seguir llevando al niño al médico del seguro para que le cure las anginas. Porque no nos tratamos en Huston los cánceres. Porque no queremos llevar cíngulos ni tener que hacernos curas –o papisas- para tener un empleo fijo. Porque llevamos a los hijos al colegio público y nos gusta beber una cerveza en la plaza del barrio. No tenemos pistola ni seguridad privada. Porque no queremos ir al fútbol a desfogar la cólera con el contrario ni leer libros para olvidar la mierda que es la vida. Porque no queremos que una sociedad precaria nos haga vivir amores de mala calidad.
Tenemos que ir a la huelga porque no somos nosotros los que hemos provocado la crisis y los que la han provocado especulando, rapiñando, corrompiendo, mintiendo, medrando, ejerciendo una violencia infinita sobre todos nosotros, ésos reciben premios que no son de consolación, incentivos, ventajas. Nosotros no hemos roto ningún plato y ahora no aceptamos un castigo: el retroceso en los logros conquistados por la clase trabajadora durante décadas.
Tenemos que hacer la huelga porque existe otra manera de entender la economía y las relaciones humanas. Porque la economía ha de ser una ciencia humana. Porque deberíamos repensar aquella frase que pronunció Charles Chaplin en Monsieur Verdoux: “La consecuencia lógica de los negocios es el asesinato”. Y porque la crisis nos dio una oportunidad para cambiar de modelo que no hemos sabido aprovechar, porque tropezamos empecinadamente una y otra vez en el mismo pedrusco, y hemos creído en los cantos de sirena de una sociedad intrínsecamente violenta, insostenible y cínica. Tenemos que ir a la huelga por nuestros abuelos, nuestros padres y los hijos de nuestros amigos. Tenemos que ir a la huelga porque cada vez somos menos iguales y menos libres, y porque no es cierto que vayamos todos en el mismo barco y, si lo fuéramos, los que viajan en tercera nunca se salvan del naufragio.
Marta Sanz