miércoles, 9 de agosto de 2017

LA LEGALIZACÓN DE LA EUTANASIA ES UNA IMPERIOSA NECESIDAD

Esperanza Aguirre ha acumulado grandes merecimientos para entrar en el Libro Universal de la Infamia, pero en compañía del que fuera su Consejero de Sanidad, Manuel Lamela, tiene uno especialmente relevante cual fue  la serie de infamias que lanzaron, denuncia penal incluida, contra el Dr. Luís Montes y algunas otras personas de su equipo por supuestas sedaciones irregulares a enfermos terminales en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. A partir de una denuncia anónima actuaron según el manual al uso del PP para desacreditar a alguien. Primero se filtran informaciones interesadas a los reptiles de la prensa amiga (casi toda), después se genera de forma artificial y orquestada una “alarma social” y finalmente se interpone la querella criminal. Hay que recordar que por el año 2005 la bancada en el Congreso del Partido Popular, con facundia cuartelera franquista propia de sargentos envinados, hacía chascarrillos sobre tan dramático tema que minaba la honorabilidad de una persona integra y respetada como el citado Dr. Montes, entre otros. Los tribunales acabaron sentenciando que no hubo delito alguno a pesar de lo cual la sra. Aguirre no cesó de lanzar insinuaciones denigratorias contra el equipo sanitario de urgencias del Severo Ochoa. Lamela acabó su carrera política saltando a una empresa que gestiona hospitales privatizados.

Todo ese montaje, que se vino abajo tras años de calvario judicial, no solo iba dirigido contra un grupo de personal sanitario al que consideraban contestatario de la política privatizadora de la sanidad madrileña, sino que era un aviso para navegantes dirigido a aquellos médicos y enfermeros que tienen la penosa tarea de enfrentarse, cada vez más, con situaciones de enfermos terminales cuyo sufrimiento y el de sus familiares puede durar mucho tiempo. Una especie de intimidación para que no caigan en la piedad de acabar con ese sufrimiento tan valorado por algunos católicos. El tremendo dolor de estas situaciones es desdeñado por señeras almas encanallecidas.

Izquierda Unida presentó una proposición de ley la primavera pasada para regular la eutanasia, algo que es sentido como una necesidad por una amplia mayoría de la sociedad española, pero el PP, guardián de una rancia ortodoxia del sufrimiento (pero no cuando les toca  a ellos) como camino de salvación, impidió su tramitación. Lo curioso es que la alegre muchachada de Ciudadanos, tan modernos ellos, se sumó a la defensa de las esencias de la tradición, pero, claro, para distinguirse un poquito proponían a cambio los cuidados paliativos. Vaya cosa, para ese viaje no hacen falta alforjas. Ya está bien: La regulación de la eutanasia es una urgencia porque es necesario acabar con la imposición de una crueldad sobre aquellas personas que ya no quieren seguir sufriendo una vida que las hunde , ahora si, “en un valle de lagrimas”. 


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