miércoles, 28 de marzo de 2012

EL ESQUIROL, SEGÚN JACK LONDON

Los tres individuos delante de las fuerzas de la policía son tres esquiroles que van por una calle del pueblo Garw Valley del sur de Gales durante una huelga de mineros del carbón en 1929 a incorporarse al trabajo, rompiendo la huelga. Desde las ventanas y las aceras mujeres, niños y hombres les miran con profundo desprecio y una dignidad que se manifiesta en medio de un silencio que la foto deja adivinar. Esa dignidad contrasta con la arrogancia y las risas provocadoras de algunos miembros de las desmesuradas e intimidadoras fuerzas de la policía. En la revolución industrial se impusieron condiciones de trabajo de inimaginable dureza, como bien sabemos, por eso lo que hay detrás de ese desprecio es la conciencia de que solo la unión de los trabajadores hace posible, con mucho esfuerzo y lucha, conseguir los derechos que permiten a los trabajadores pasar de la condición bestia de trabajo a ciudadano, y por eso mismo el idioma inglés es tan rico para denominar a los esquiroles: Strike-breaker, o rompe huelgas, blacklegs, o piernas negras, y el que tiene el más profundo sentido de desprecio: Scab o esquirol. Se entiende así mejor la definición de esquirol que ofrecen los servicios de traducción del Instituto de Investigación Los Bártulos de Karl Korsch de la República de Parapanda. Se avisa que puede herir las sensibilidades delicadas.

Después de que Dios hubo acabado la serpiente de cascabel, el sapo y el vampiro, tenía una horrible sustancia que le sobraba con la que hizo al esquirol.

Un esquirol es un animal de dos patas con un alma de sacacorchos, un cerebro anegado, una columna vertebral mezcla de gelatina y cola. Donde otros tienen un corazón, el lleva un tumor de podridos principios. Cuando un esquirol camina por la calle, los hombres vuelven sus espaldas, los ángeles lloran en el cielo y el diablo cierra las puertas del infierno para dejarlo fuera.

Ningún hombre tiene el derecho a esquirolear mientras haya una charca de agua en la que hundir su pellejo, o una cuerda lo bastante larga con la que colgar su cuerpo. Judas Iscariote fue ungentleman comparado con un esquirol, porque después de traicionar a su Maestro tuvo el suficiente coraje como para ahorcarse. El esquirol no lo tiene.

Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Judas Iscariote vendió a su salvador por 30 monedas de plata. Benedict Arnold vendió a su país por la promesa de una comisión en el ejército británico. El moderno rompehuelgas vende su primogenitura, su país, su esposa, sus hijos y sus compañeros por una vacía promesa de su empresario.

Esaú fue un traidor a sí mismo; Judas Iscariote fue un traidor a su Dios; Benedict Arnold fue un traidor a su país. Un rompehuelgas es un traidor a su Dios, su país, su esposa, su familia y su clase. Un auténtico hombre nunca será un esquirol.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

He disfrutado leyendolo

Ángel Arias Domínguez dijo...

Me gusta, me ha gustado mucho el cometario.