martes, 14 de abril de 2015

REPUBLICA Y SOCIALISMO: EN RECUERDO DE LOLA GONZALEZ RUIZ




Lola y Enrique Ruano en la foto


El viernes 10 de abril se celebró en el Paraninfo de la Universidad Complutense, en la calle San Bernardo de Madrid, un acto cívico en recuerdo de Lola González Ruíz que falleció el 29 de enero pasado, dos días después del 38 aniversario de la masacre que pistoleros fascistas perpetraron en el despacho laboralista de la calle Atocha 55, también de Madrid. En aquel atentado murieron 5 compañeros de Lola, entre ellos su segundo gran amor, Javier Sauquillo, mientras  otros varios quedaron gravemente heridos, como la misma Lola.  El primero, Enrique Ruano, fue asesinado por la Brigada Político-Social  franquista en enero de 1969, mientras ella estaba detenida en las dependencias de la terrible Dirección General de Seguridad. En aquel entonces ambos eran estudiantes de Derecho.

El acto estuvo organizado por amigas y amigos de Lola y en el se habló de ella, pues su recuerdo concitaba la reunión, pero se hablaba de la forma más natural y espontánea, como si Lola hubiese estado allí, del enfrentamiento de jóvenes de aquella generación contra el fascismo y del caro precio que pagaron con encarcelamientos, torturas y muertes. Lola, como tantas otras personas,  fue una victima del terrorismo fascista, unas victimas que en estos años se han querido ocultar y a las que el PP todavía hoy niega reparación y justicia.

El advenimiento de las libertades que ahora tenemos,  en el intento de manipulación de la historia que se lleva acabo en los últimos años, se presenta como un producto de la voluntad generosa de Juan Carlos de Borbón ayudado por Adolfo Suarez. Otros miran la transición como una claudicación de las fuerzas de la izquierda que aceptaron por un plato de lentejas legitimar el orden actual en el que las élites económicas de siempre imponen sus intereses sobre la mayoría de la población. Ambas visiones olvidan que las libertades no fueron un regalo, sino que fueron arrancadas por las extraordinarias movilizaciones de trabajadores, estudiantes y otros muchos grupos sociales y profesionales que pagaron un duro tributo de sangre. También se olvida que al frente de esas movilizaciones estaban las organizaciones clandestinas de izquierda, en especial el Partido Comunista y las Comisiones Obreras. No fue una transición pacífica, como la matanza de Atocha atestigua para vergüenza de la derecha que hoy sigue enroscada en los resortes del poder y cuya arrogancia es la señal de la continuidad del pensamiento fascista que está en su médula. Baste recordar la repugnante sarta de mentiras del diario ABC con ocasión tanto del asesinato de Enrique Ruano como de los de Atocha y las mismas falsedades que hoy sigue esparciendo contra todo lo que pueda significar cuestionar a los poderosos de siempre. Tal vez la baja calidad democrática que sufrimos tenga mucho que ver con la estabilización de los años 80 del pasado siglo y la posterior sumisión de la socialdemocracia europea al orden neoliberal.


En el acto del viernes 10 tuvimos ocasión de escuchar unas palabras de Lola, leídas por voces amigas, en las que, a pesar de todos los sufrimientos y dificultades pasadas, se reafirmaba recientemente, al igual que estaba segura lo harían Enrique Ruano y Javier Sauquillo, en el socialismo y la libertad, pero no en el socialismo “oficial”. Hoy, 14 de abril, es un buen día para reivindicar, con el recuerdo y homenaje a aquellas personas que pagaron tan alto tributo por su lucha, un nuevo proceso constituyente en pos de una III República que signifique, no solo un cambio en la forma del Estado, sino una nueva forma de organizar los poderes económicos, sociales, políticos, sin olvidar los mediáticos, para la mejor realización de la igualdad, sin la cual no es posible la libertad y la fraternidad, sin la cual no son posibles ambas.


1 comentario:

Silvia Rufino dijo...

Felicidades!!!
Ha sido un recuerdo fraternal y un repaso magnífico